martes, 23 de junio de 2015

Anterior

Me encontraba de visita en mi Anterior, por alguna razón, solo saludé e intercambié pocas palabras con Ch, para luego entrar a la biblioteca y esperar, esperar algo o a alguien que no creo poder recordar, en todo caso, no es algo importante. Para aprovechar el tiempo, entre a la zona de estanterías de libros de matemática y me puse a buscar el Stewart. En medio de la búsqueda, bastante infructuosa, debo decir (claramente no iba a encontrarlo nunca por la naturaleza del contexto), alguien conocido, tampoco recuerdo de quien se trataba, me saluda y sigue de largo algo apurado, lo cual me hace dejar de buscar y comenzar a prestar un poco de atención a mi entorno. Noto, cierta atmósfera de tensión a mí alrededor, y no logro ver a nadie más cerca. Por lo tanto, empiezo a husmear entre las estanterías (que de a ratos cambiaban de estantes a muebles con puertas, y viceversa)
Veo a mí alrededor desplegándose una especie de operativo militar con "soldados" vestidos de negro rodeando el edificio en el que me encontraba. Cerca de la puerta de vidrio, empiezan a amontonarse unos cuantos, disponiéndose a entrar. Empiezo a querer salir de ese lugar, pero sin dejar de sentir muchísima curiosidad por lo que estaba desencadenando todo esto. Comienzan a entrar (a todo esto, nadie había visto que yo estaba adentro), entonces me oculto, y miro hacia arriba, para descubrir que hay un techo de vidrio, y en el segundo piso, un hombre con una especie de fusil y un chaleco antibalas, caminado rápidamente con una enorme sonrisa. Empiezo a mirar al hombre fascinada. Su cara tenía algo, como un dejo de maniático que a simple vista me decía que algo no estaba bien. Al mirarlo más detenidamente, comienzo a sentir miedo, por lo que me dispongo a salir, tenía un acompañante, al cual no recuerdo ahora, al que llevo afuera, saliendo por el lugar en donde los “soldados” habían entrado. En ese momento no había muchos cerca, porque una especie de explosión parecía haber ocurrido y habían ido a ver. Comenzamos a correr rodeando el edificio, viendo si había un lugar en donde refugiarse, mirando hacia arriba, veo al hombre otra vez, en la terraza, mirando hacia mí, sonriendo, preparándose a apuntarme, entonces corro, le grito a mi acompañante que me siga, y un soldado grita: “al apartamento!”, me sonó extraño, pero mi compañero señala hacia dos edificios blancos de una sola planta que se encontraba a unos doscientos metros de nosotros. Me pareció perfecto, a excepción de que debíamos atravesar campo descubierto para llegar allí. Corrimos en zigzag, sintiendo las balas impactar en el piso cerca de nosotros, mi compañero iba adelante, por lo que eligió uno de los dos edificios blancos y yo lo seguí. Entramos, cerramos la puerta, y unos minutos después, cuando el ruido cesó, me asome por la ventana que daba al edificio de la biblioteca. Los soldados ya no estaban, pensé que tal vez ya habían arreglado todo, entonces veo que las puertas se abren y toda la gente que estaba adentro sale corriendo, muchos hacia nosotros. Nos preparamos a abrir las puertas para que puedan refugiarse también, hasta que veo salir al hombre de la sonrisa, sonriéndome, mirándome, mientras la gente seguía saliendo. Entonces lo comprendí, Casi cuando ya era demasiado tarde. Una horda de una cincuenta personas corriendo hacia donde estábamos, y Él seguía parado mirándome. A punto de gritarle a mi compañero que cierre la puerta, me doy cuenta que es inútil. Ellos podrían entrar. Eran demasiados y la puerta no era fuerte, entonces abro la puerta y salgo, esperando su llegada y abandonando a mi compañero dentro, sentí culpa, pero lo que pensaba hacer, si funcionaba, no iba a funcionar para los dos, por eso lo dejé sin darle explicaciones de lo que iba a pasar; al salir, lo miro por última vez, sin dejar ver en mi expresión que era una despedida, le sonrío, y me doy vuelta, mirando al hombre que seguía parado en la puerta de la biblioteca, le sonrío también a él, con cierto sarcasmo, la horda había disminuido su velocidad, y solo estaban caminando rápido, pude verles los ojos al acercarse, miraban al vacío, tenían la mirada perdida, elegí a uno rápidamente, intente librar a mi cuerpo y mente del miedo, y borré todo rastro de emociones en mi, cuando se acercaron lo suficiente, imitando su mirada a la nada, me lleve de ese lugar al que había elegido, pude pasar desapercibida. Alejándonos del edificio blanco, intento ignorar el corto pero desgarrador grito de mi antiguo compañero. Paso todo el día con el ex miembro de la horda "sin alma". Hablamos, fue bastante interesante. El no siente deseos de ningún tipo, y cree saber cómo “ayudarme” a ser como el, que el Primero (así llaman al hombre de la sonrisa perturbadora) los había ayudado en principio y al ser convertido automáticamente aprendieron a ayudar. Me niego, por el momento, a recibir su ayuda. La horda se esparce por toda la ciudad, ayudando a la gente, y añadiéndolos a sus filas. La ciudad se ve mucho más tranquila y limpia. Según mi nuevo compañero me contó, el estar en grupo los vuelve un poco más agresivos, con eso explica que él no quiera convertirme por la fuerza. Sigo en la ciudad, no pretendo irme, vivimos en un lugar nuevo, parecido al edificio blanco fuera del cual nos conocimos. Me gusta pensar que somos amigos a veces, nos llevamos bien, creo que eso es suficiente. Sigo esperando encontrar al Primero, quisiera tener esa oportunidad, sé que es diferente a los demás, creo que tenemos mucho de qué hablar.


10 de junio del 2015